Consejero de Slow Food México y Centroamérica

Un objetivo importante del movimiento generar un futuro diferente para los alimentos y el apoyo colectivo hacia las comunidades para aspirar a un cambio benéfico y sostenible. Por lo que se ha dado el nombramiento como Nuevo Consejero Internacional de Slow Food México y Centroamérica, al portavoz del Baluarte de la Vainilla de la Chinantla, Arturo Elías García.
Trayectoria y nuevos pasos por Slow Food
Desde los inicios del año 2000, Arturo ha formado parte activa de la red como coordinador del Baluarte Slow Food “La Vainilla de la Chinantla” con el objetivo de abastecer y preservar este vital alimento, siendo para la comunidad de la Chinantla su principal patrimonio biocultural y el hábitat natural de la vainilla. Lo coloca como un claro defensor de la filosofía Slow Food al producir alimentos buenos, limpios y justos.

Arturo comenta “Me siento muy emocionado por este nombramiento como Consejero Internacional para México y Centroamérica. Ha sido fantástico el camino que hemos recorrido desde principios del año 2000, cuando recibíamos delegados de Slow Food aquí en el Baluarte de la Vainilla de la Chinantla, y después conocer a la gente de la red mexicana e internacional ha sido una experiencia muy valiosa para mi.”
Como parte de la nueva etapa que desempeñará como Consejero, él argumenta: “Me gustaría continuar con el gran trabajo que se ha hecho hasta el momento en la red de Slow Food México. También me emociona mucho poder conocer a los miembros de la red en Centroamérica, a quienes ya he tenido el gusto de conocer a algunos por ciertos eventos, es algo que me mantiene muy contento, ver que es lo que sigue para nuestra red y movimiento”, concluyó.

Visión y crecimiento de la red en México
Slow Food es un movimiento internacional que se contrapone a la estandarización del gusto y promueve la difusión de la cultura combinando placer y conocimiento, cada miembro de la red comparte una visión diferente de lo que representa Slow Food para ellos.
Para Arturo, significa: “Una manera de vivir y pensar en otras personas como comunidad, ya que he tenido la fortuna de estar en muchos eventos de Slow Food y ser parte activa de la red. Me ha enseñado a ver cómo podemos estar conectados en todas partes del mundo mediante la alimentación que compartimos, el valor que le damos a los alimentos, sentarnos en una mesa a compartir y disfrutar de los alimentos siguiendo los principios básicos que tiene nuestra filosofía de bueno, limpio y justo.”
Asimismo, Arturo observa un buen panorama para la red mexicana, argumentando: “He tenido la fortuna de ver un cambio en la estructura organizacional de la red mexicana, desde el establecimiento de una oficina operativa en México. Pienso que se ha trabajado muy bien con los Baluartes y me tocó también apreciar el cambio de Convivium a Comunidades. Considero que en la actualidad la red de Slow Food México tiene una gran apertura y ofrece muchas oportunidades tanto para los miembros actuales como futuros miembros”, concluyó.

Panorama ante oportunidades y nuevos proyectos en México
Finalmente, nos platicó acerca de la visión que tiene en relación a nuevas oportunidades y proyectos enfocados a la red de Slow Food México. Arturo afirmó que “México es clave para el movimiento debido a nuestra gran biodiversidad. Es una responsabilidad muy grande para esta nueva etapa desarrollar proyectos desde nuestras comunidades, no solamente para crecer la red sino para defender nuestros territorios así como nuestros patrimonios culturales y alimentarios. Dado que el crecimiento de la red ha sido muy grande en los últimos años, es una prioridad educar, inspirar y movilizar a nuestro entorno, donde esto lo haremos visibilizando el trabajo de productores, cocineros y todos los miembros de la red.”

“Slow Food debe llegar a todo México y Centroamérica, desde comunidades, pequeños, grandes productores, empresas y demás. Para nuestro movimiento es vital que la filosofía de bueno, limpio y justo llegue a todos los hogares posibles”.