Educación Slow Food y Nutrición

La nutrióloga Monserrat Figueroa encabeza el movimiento de Slow Food México en Guadalajara, nos platica acerca de cómo simpatiza con la organización para mejorar los hábitos alimenticios en las comunidades y lograr un cambio creando una mentalidad más consciente sobre lo que se consume.
¿Cómo conociste el movimiento de Slow Food MX?
Monse, conoció Slow Food y su filosofía hace 10 años gracias a una investigación universitaria que estaba desarrollando. Unirse a Slow Food fue un proceso un poco complicado porque anteriormente la organización se manejaba en conviviums donde cada zona de la ciudad contaba con una sede de SF. Ella fue una de las fundadoras del convivium de Churubusco, al sur de la Ciudad de México. “Organizamos varias ediciones de Disco Sopa, laboratorios del gusto y durante dos años aproximadamente trabajamos mucho con temas del desperdicio alimentario.” Nos comenta que poco después se mudó a Guadalajara donde comenzó a trabajar de manera más directa con productores orgánicos, conociendo diferentes marcas de productos y aprendiendo sobre un tema de sumo interés, la carne.

“Creo que cuando hablamos sobre sustentabilidad uno no piensa en la carne, se podría decir que es un tabú y hay que cambiar eso”
El problema que rodea a la carne y su alternativa
Actualmente hay un problema muy grave en la producción industrial de la carne. Este proceso está acaparando muchos recursos, por eso no es sostenible, nos brinda un producto de menor calidad y mayor desperdicio de materia orgánica que contamina el ambiente.
Cuando se sacrifica a un animal no solamente es un filete o un muslo sino que una vaca o un pollo son organismos muy complejos. Lo más congruente y respetuoso que podemos hacer si decidimos comer carne, es aventurarse un poco más a comer de todo el producto que nos ofrecen. Los animales son más que un corte, tienen una diversidad de sabores, texturas y si se preparan de la manera correcta son nutritivos.
Todos los alimentos o en su mayoría fueron seres vivos. Hay que reflexionar cómo fue su vida antes de que llegara a nuestro plato, por lo que debemos investigar más a fondo el crecimiento que estos alimentos han tenido. Monse decidió crear una comunidad llamada Educación Alimentaria en Guadalajara “Nuestro objetivo es hacer que las personas piensen que hay detrás de los alimentos y se eduquen para tomar mejores decisiones en su alimentación”. No todas las personas tienen la posibilidad de replantearse lo que están comiendo, porque a veces tienen vidas estresantes, poco presupuesto y lo único que quieren es comer, sin importar si los alimentos son saludables o vienen de ganaderías regenerativas.
Laboratorios del gusto

Los laboratorios del gusto son una estrategia educativa de Slow Food para que las personas prueben cosas nuevas. Actualmente se han realizado con 2 tipos de alimentos: cacao y vísceras. En cuanto al chocolate su propósito fue que las personas tomarán conciencia del sabor real de los alimentos, por ejemplo al principio se les ofrecieron chocolates comerciales que tienen azúcar y leche en exceso. Se trabajaron dinámicas para que los participantes probaran chocolates con mayor porcentaje de cacao hasta llegar a la semilla de cacao. El laboratorio concluía cuando los participantes regresaban a probar el chocolate comercial y se daban cuenta que su sabor era más artificial.

“La idea de los laboratorios del gusto es que los participantes se vayan con una experiencia a su casa, pero también tengan un mejor criterio y sean conscientes al momento de elegir sus chocolates.”
En cuanto al laboratorio del gusto de vísceras “De la Cabeza a la cola” el tema que se puso sobre la mesa fue el aprovechamiento de los animales. Se degustaron diversas preparaciones que las y los participantes cocinaron.

¿Por qué simpatizas con Slow Food México?
“Fue más por los temas educativos, cuando salgo de la universidad nos dejan hacer una investigación sobre estrategias educativas. En México, las más comunes están dirigidas a niños, enseñándoles cómo leer las etiquetas o que cuenten cuántas cucharadas de azúcar tiene el refresco, muy inclinado hacia la restricción y los nutrientes”
Monserrat investigó más sobre el tema, se dió cuenta de que en Francia y Japón la educación alimentaria no solamente tiene que ver con nutrientes sino también busca enseñarle a los niños que comer bien es un placer ligado a la comida natural. “Leía que es importante que los niños en Japón y Francia aprendan a apreciar los alimentos fermentados.” Existe un contraste entre lo que se enseña en otros lugares y en México.
“Busqué quién estaba realizando un proyecto de este tipo en México y vi que Slow Food realizaba laboratorios del gusto para niños. Me encantó porque yo creo que la educación alimentaria tiene que contemplar varios aspectos de la alimentación, partiendo desde el gusto por comer.”

Oficina de Prensa en México de Slow Food
Slow Food es una organización internacional que concibe un mundo en el que todas las personas puedan acceder a una alimentación buena, limpia y justa: para los que la consumen, los que la cultivan y para el planeta. Más de un millón de activistas, cocineros, expertos, jóvenes, productores, pescadores y académicos de 160 países están comprometidos con Slow Food. En México cuenta con una oficina operativa denominada Comida Lenta AC, para más información sobre las actividades de la red mexicana visite: https://www.comidalenta.org/